El jamón ibérico es un producto gourmet que representa tradición, calidad y excelencia gastronómica. Sin embargo, para disfrutarlo en todo su esplendor es fundamental saber cómo conservarlo correctamente en casa. Una mala conservación puede afectar su textura, aroma y sabor, mientras que unos sencillos cuidados garantizan que cada loncha mantenga intactas sus cualidades.
Si has comprado el jamón ibérico entero, la forma de conservación dependerá de si ya está empezado o no.
Antes de abrirlo, la pieza debe guardarse en un lugar fresco, seco y ventilado. La temperatura ideal oscila entre 15 y 22 grados. No es recomendable guardarlo en el frigorífico, ya que el frío excesivo altera la grasa y modifica la textura natural del producto. Tampoco conviene exponerlo a fuentes directas de calor o luz solar.
Una vez empezado, lo ideal es colocarlo en un jamonero firme y estable, que facilite el corte y evite movimientos bruscos. Después de cada uso, se recomienda cubrir la zona de corte con las propias lonchas de grasa retiradas previamente. Esta grasa actúa como protección natural frente al aire y evita que la superficie se reseque.
Encima de la grasa, puedes colocar un paño de algodón limpio. Evita envolver el jamón en film transparente, ya que impide que el producto respire correctamente.
Si has comprado el jamón en lonchas, el proceso cambia ligeramente.
Cuando viene envasado al vacío, debe conservarse en el frigorífico hasta su consumo. Es importante sacarlo de la nevera al menos 30 minutos antes de servirlo, para que alcance temperatura ambiente y la grasa recupere su brillo y untuosidad característica.
Si ya has abierto el envase y no lo consumes en su totalidad, vuelve a cerrarlo bien, procurando que quede el mínimo aire posible en el interior. Si no es posible volver a sellarlo al vacío, utiliza papel film presionando suavemente para reducir el contacto con el aire.
Aunque no es lo más recomendable, sí es posible congelar el jamón ibérico en caso necesario, especialmente si está loncheado y envasado al vacío. Sin embargo, la congelación puede afectar ligeramente la textura. Si decides hacerlo, asegúrate de que esté bien protegido y descongélalo lentamente en el frigorífico durante 24 horas antes de su consumo.
En el caso de una pieza entera, no se recomienda congelarla bajo ningún concepto.
Un jamón ibérico en perfecto estado presenta:
Si notas olor extraño, sabor ácido o textura excesivamente seca, puede haber sufrido una mala conservación.
Conservar correctamente el jamón ibérico en casa no es complicado, pero sí requiere atención a pequeños detalles. Aplicando estas recomendaciones, podrás disfrutar durante semanas —e incluso meses— de un producto excepcional, manteniendo intacta su calidad y todo el sabor que lo convierte en uno de los grandes tesoros de la gastronomía española.
Porque un buen jamón no solo se elige bien: también se cuida bien.
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