El jamón ibérico es, sin duda, la joya de la corona de nuestra gastronomía. Sin embargo, comprar una pieza de excelente calidad es solo el primer paso; el segundo, y quizás el más determinante para disfrutar de su sabor, aroma y textura, es el arte del corte. Un mal corte puede arruinar incluso el mejor de los jamones de bellota.
Si quieres aprender a deslizar el cuchillo como un auténtico maestro cortador, sigue esta guía detallada para sacar el máximo provecho a tu inversión.
Antes de empezar, debes asegurarte de que tu "equipo de combate" esté a la altura. No intentes improvisar con cuchillos de cocina comunes. Necesitarás:
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La pregunta del millón: ¿Pezuña hacia arriba o hacia abajo?
Un error común es limpiar todo el jamón a la vez. ¡No lo hagas! El jamón se oxida al contacto con el aire. Limpia solo la zona que vayas a consumir en el momento. Utiliza el cuchillo carnicero para retirar la corteza y la grasa amarillenta (rancia). Debes llegar hasta que aparezca la grasa rosada o blanca. Importante: Guarda un par de lonchas largas de la grasa blanca inicial; te servirán para tapar el corte al terminar y mantenerlo fresco.
El secreto de un profesional reside en la postura y el movimiento.
A medida que avanzas, te encontrarás con huesos (como el de la cadera o el "itón"). Usa la puntilla para hacer un corte circular alrededor del hueso. Esto permitirá que, al llegar con el cuchillo jamonero, la loncha se desprenda limpiamente.
Cuando ya no sea posible sacar lonchas, no desperdicies nada. La carne pegada al hueso es ideal para hacer tacos de jamón, y el propio hueso, troceado, es el ingrediente secreto para los mejores caldos y potajes tradicionales.
Una vez hayas terminado tu sesión de corte, recuerda proteger la superficie. Coloca las tiras de grasa blanca que guardaste al principio sobre el corte y cubre todo con un paño de algodón limpio que no suelte pelusa. Mantén la pieza en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa.
Mas informacion: https://eurojamon.es/