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Cómo cortar jamón ibérico paso a paso como un profesional

05/05/2026

El jamón ibérico es, sin duda, la joya de la corona de nuestra gastronomía. Sin embargo, comprar una pieza de excelente calidad es solo el primer paso; el segundo, y quizás el más determinante para disfrutar de su sabor, aroma y textura, es el arte del corte. Un mal corte puede arruinar incluso el mejor de los jamones de bellota.

Si quieres aprender a deslizar el cuchillo como un auténtico maestro cortador, sigue esta guía detallada para sacar el máximo provecho a tu inversión.

1. Las herramientas indispensables

Antes de empezar, debes asegurarte de que tu "equipo de combate" esté a la altura. No intentes improvisar con cuchillos de cocina comunes. Necesitarás:

  • Jamonero: Una base estable que sujete firmemente la pieza.
  • Cuchillo Jamonero: Largo, estrecho y flexible para conseguir lonchas casi transparentes.
  • Cuchillo de deshuesar (o puntilla): Corto y rígido para limpiar la corteza y separar la carne del hueso.
  • Cuchillo carnicero: Para retirar la corteza exterior más dura.
  • Chaira: Para mantener el filo de tus cuchillos siempre a punto.

2. Preparación y colocación de la pieza

La pregunta del millón: ¿Pezuña hacia arriba o hacia abajo?

  • Pezuña hacia arriba (Maza): Si vas a consumir el jamón rápido (en una fiesta o evento), empieza por aquí. Es la parte más jugosa y con más infiltración de grasa.
  • Pezuña hacia abajo (Babilla): Si el consumo va a ser lento (en casa), empieza por esta zona, ya que es la más curada y seca; así evitarás que se endurezca demasiado con el tiempo.

3. El proceso de limpieza

Un error común es limpiar todo el jamón a la vez. ¡No lo hagas! El jamón se oxida al contacto con el aire. Limpia solo la zona que vayas a consumir en el momento. Utiliza el cuchillo carnicero para retirar la corteza y la grasa amarillenta (rancia). Debes llegar hasta que aparezca la grasa rosada o blanca. Importante: Guarda un par de lonchas largas de la grasa blanca inicial; te servirán para tapar el corte al terminar y mantenerlo fresco.

4. El arte del loncheado

El secreto de un profesional reside en la postura y el movimiento.

  • La seguridad primero: Mantén siempre la mano que no corta por detrás del sentido del cuchillo. Un resbalón con un cuchillo jamonero puede ser peligroso.
  • El movimiento: El corte debe ser horizontal, manteniendo el cuchillo plano. Realiza un movimiento de vaivén suave, como si tocaras el violín, sin presionar demasiado hacia abajo.
  • El tamaño ideal: Las lonchas deben ser pequeñas (unos 4-6 cm) y tan finas que el metal del cuchillo se transparente a través de ellas. Una loncha fina se funde en el paladar, liberando todos los aceites esenciales del ibérico.

5. El aprovechamiento y el final

A medida que avanzas, te encontrarás con huesos (como el de la cadera o el "itón"). Usa la puntilla para hacer un corte circular alrededor del hueso. Esto permitirá que, al llegar con el cuchillo jamonero, la loncha se desprenda limpiamente.

Cuando ya no sea posible sacar lonchas, no desperdicies nada. La carne pegada al hueso es ideal para hacer tacos de jamón, y el propio hueso, troceado, es el ingrediente secreto para los mejores caldos y potajes tradicionales.

6. Conservación: El toque final

Una vez hayas terminado tu sesión de corte, recuerda proteger la superficie. Coloca las tiras de grasa blanca que guardaste al principio sobre el corte y cubre todo con un paño de algodón limpio que no suelte pelusa. Mantén la pieza en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa.

 

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